Tu gimnasio agenda la clase de prueba mientras tú das clase
El que pregunta por una membresía está decidiendo esta semana, y el que dejó de venir se da de baja en silencio. Mia contesta al primero en el momento y va a buscar al segundo antes de que sea tarde.
Precios de mercado consultados en septiembre de 2026.
Lo que pasa hoy
Un gimnasio tiene dos conversaciones que no puede perder, y las pierde las dos por el mismo motivo: quien podría contestarlas está dando clase. La primera es la del que pregunta el precio de la mensualidad — está comparando dos o tres sitios del barrio y se apunta en el que le conteste hoy.
La segunda no llega como mensaje: llega como ausencia. El socio que lleva tres semanas sin venir no avisa de que se va a dar de baja. Simplemente deja de pagar el mes siguiente, y para cuando lo notas en la cuenta ya no hay conversación que tener.
Qué hace exactamente
Responde los planes y lo que incluye cada uno
Mensual, trimestral, con clases o solo sala, con matrícula o sin ella. Contesta con la cifra y lo que va dentro, que es lo que hace que el que compara se quede.
Agenda la clase de prueba
Que es lo que de verdad convierte. Propone los horarios con cupo, la deja agendada y manda el recordatorio: el que viene a probar se apunta mucho más que el que solo preguntó el precio.
Reactiva al que dejó de venir
Vuelve a escribirle al socio que lleva semanas sin aparecer, antes de que la baja sea un hecho consumado. Recuperar a uno que ya te conocía cuesta mucho menos que traer a uno nuevo.
Controla el cupo de cada clase
Si a la clase de las siete caben veinte, caben veinte. Cuando se llena deja de ofrecerla y propone la siguiente, en vez de apuntar a veinticinco y que sobren cinco en la puerta.
La cuenta, con tus números
Cámbialos por los tuyos. Si te preguntan diez personas al día por la mensualidad y una de cada cuatro se apunta en otro sitio por no recibir respuesta a tiempo, son unas setenta y cinco consultas al mes que se van. A S/120 de mensualidad, basta con recuperar cinco para que el año cambie de color.
Y la reactivación juega aparte: un socio recuperado no es una venta, son los meses que siga viniendo después.
Es un escenario con los supuestos delante, no una estadística del sector. Cambia las cifras por las tuyas y la cuenta sigue funcionando.
Preguntas frecuentes
¿Controla el aforo de las clases?
Sí. Cada clase tiene su cupo, y cuando se llena Mia deja de ofrecerla y propone la siguiente con espacio. No apunta a más gente de la que cabe.
¿Cómo sabe a quién reactivar?
Por el tiempo que lleva sin aparecer en la conversación y sin agendar. No hace falta que tú marques a nadie: los que llevan semanas callados salen solos, y tú decides si se les escribe.
¿Puede cobrar la mensualidad?
Puede cobrar por Yape o Plin dentro de la conversación y dejar el pago registrado. Para una domiciliación bancaria mes a mes, eso lo lleva tu pasarela, no Mia.
¿Sirve para un estudio pequeño de yoga o crossfit?
Sí, y suele notarse más que en un gimnasio grande, porque en un estudio pequeño quien contesta el WhatsApp es la misma persona que está dando la clase.
Lo que cuesta
Desde S/89 al mes, sin costo de instalación, sin permanencia y con treinta días de devolución. Si quieres la comparación completa con lo que cobra el resto del mercado peruano, está en cuánto cuesta un chatbot de WhatsApp en Perú.